Comparto mis comentarios sobre “Una mente enferma” de Rafael Ferrer Franco, la cual también pueden leer en el número dos de “Buensalvaje” edición México, que ya se encuentra en línea.

Una_mente_enferma

  1. Estimado lector:
    Quizá peque de ignorante, pero espero que a ti también te agrade saber que un autor nacido en Campeche (sí, en Campeche) sea el autor de Una mente enferma.
  2. Me da gusto que, aunque sea a cuentagotas, la narrativa de México esté saliendo de sus núcleos urbanos tradicionales, nos pueda entregar libros como éste y demuestre que es cuestión de indagar un poco para encontrar voces frescas.
  3. ¿Por qué digo lo anterior? Pareciera que hablar de literatura mexicana ha consistido, hasta hace relativamente poco, en nombrar autores que en su gran mayoría viven en la Ciudad de México, de otros pocos de Guadalajara, Monterrey o “El Norte” y recientemente Puebla.
  4. Pero lo mejor es que no sólo se hable de un autor por el espacio geográfico donde vive o publica sino que su libro, lo que en verdad tiene peso específico, sea un buen libro, tan bueno que seguramente no estará en el canon y quizá sólo alcance a colarse en listados de fin de año de algún blog.
  5. Una mente enferma se anuncia como el segundo libro de Rafael Ferrer Franco, el primero, Breve anecdotario de un mundo cualquiera, al parecer es casi imposible de conseguir.
  6. Confieso que fueron las palabras de Antonio Ortuño en el cintillo del libro lo que me animó a leerlo, y ha sido una de mis lecturas más divertidas de los últimos meses.
  7. La narrativa de Rafael Ferrer, más que ser la creación de un deschavetado, nos revela que su autor conoce de ritmo y sintaxis; cuenta con mucho trabajo de escritura, que no es otra cosa que sentarse a escribir y desescribir hasta que el párrafo o el renglón lo dejan satisfecho,  y que en su bagaje debe contar con un acervo más que interesante de lecturas. A todo lo anterior se suma además el talento, el cual como se sabe no se vende ni se presta.
  8. Sus cuentos son frenéticos desde el primer párrafo, atrapan y nos llevan de manera vertiginosa al desenlace, lo cual al menos yo como lector agradecí. En ellos encontramos estructuras concisas, economía de lenguaje, diálogos fluidos y sobre todo mucho humor. No humor para desternillarse de risa (aunque hay momentos en que lo consigue), sino más bien un humor que planta cara a la solemnidad pero se aleja del chiste fácil, que por momentos hace uso del absurdo sin obstruir la verosimilitud de lo que se cuenta.
  9. Son ocho las historias que incluye este volumen, mis favoritas: Mi vida en gore, ¿Queda tiempo para un poema? y Patente de corso.
  10. Ambientadas en escenarios urbanos, de una ciudad real o imaginaria (¿qué más da?), uno de los aciertos es que sus personajes nos parecen cercanos, incluso conocidos, probablemente por el origen de las situaciones que se cuentan y por el manejo del lenguaje en el que Ferrer incluso se da la oportunidad de incluir modismos y hasta oraciones en inglés.
  11. Precisamente por el uso del lenguaje coloquial y el desparpajo de sus personajes lo percibo cercano a la narrativa de Rafael Medina (La cruz de la bestia, Una poética del mal), y por la soltura y comodidad que se percibe al narrar lo urbano, con Néstor Robles (Réquiem por Tijuana).
  12. Así que, caro lector, ésta es una invitación para leas Una mente enferma y te dejes convencer, no por mí sino por Rafael Ferrer Franco, de que la cuentística joven de México está más que viva.
  13. Por cierto, este libro no trata de “esa clase” de zombies.

Una mente enferma
160 páginas
ISBN: 978-607-421-709-4
Formato: 14 x 21 cm.
Colección: Andanzas