Experimentos con la verdad

Literatura, Libros, Autores, Diseño, Música, Cine, Edición

De “Más afuera” de Jonathan Franzen

En tiempos modernos, el papel del sufridor ejemplar ha acabado siendo interpretado por artistas. Quienes no son artistas dependen de éstos para dar forma placentera a las experiencias centrales del hecho de ser humano, y por eso mismo los valoran tanto. Al mismo tiempo, los artistas son objeto de resentimiento, a veces incluso a niveles homicidas, por la dudosa naturaleza de su carácter moral y porque hacen aflorar a la conciencia verdades dolorosas respecto a las cuales los artistas lo enloquecen a uno

Nunca he sido bueno para las selfies

Selfie y copa de tinto

Admiro a las personas que pueden compartir sin problemas lo que son. Y no me refiero a sus creaciones. Me refiero a mostrarse tal cual. Desnudas. Compartir las autofotos de sus momentos más íntimos, o casi. Me declaro voyeur, fan de esos blogs, de esos espacios en flicker y reconozco mi incapacidad para hacer lo mismo. Envidia. O en todo caso me agrada estar del otro lado, el voyeur, ese lado b cada vez más en aparente desuso. Se sabe, la corrección política. Porque a fin de cuentas el selfie no incluye a segundos o terceros. Es uno mismo contra uno mismo.

Aqui reculo y digo, ok, no sólo me gusta mirar las fotos (claro, hipotético lector, vas a pensar que me gana la corrección política, no te culpo), admiro también a los que escriben de sus vidas con un desenfado que desearía para mi, tal vez no para mi vida, pero si para un hipotético texto, para la gran novela que uno dice tener siempre bajo la manga, en el buró, en la parte más oculta del disco duro, junto a su pornografía.

Por otro lado, lo mío, lo mío es mirar, pero no como espectador, también como participante. Venga el arma, el disparador, la lente, la cámara. Usted sólo mire o no mire. Déjese llevar por el momento. Ilumine su rostro (o no).

Pero hoy voy a cambiar… (en realidad se hace lo que se puede) y brindo por todo lo anterior y por lo desconocido, por lo que ha venido, por lo que ignoro… y lo intento con un esbozo de autorretrato. Incompleto, por supuesto.

 

 

Esa sensación de querer permanecer fuera de la rutina…

Desde el acantilado... el mar

9 apuntes sobre Facebook y los cumpleaños

Un brindis por el del cumpleaños

 

1.

No soy fan de Facebook, pero lo uso de vez en diario  (como la gran mayoría, supongo), y en ocasiones me da por mirar en retrospectiva la manera en que los usos y costumbres han cambiado desde la aparición de las redes sociales, principalmente ésta. Me centraré en los cumpleaños, tal vez porque es septiembre y el ciclo de libra se aproxima.

 

2.

Antes de la aparición de esta red, eran contados los que se acordaban de tu onomástico. Ni uno estaba esperando que lo recordaran. Probablemente te llamaran tus parientes más cercanos (la tía más querida, la madrina), en la escuela tu mejor amigo te felicitaba, tu chica (si tenías) y todo concluía en una reunión con los amigos más cercanos.

 

3.

Ahora la red social, esa metiche a la que hemos dado accesso por voluntad propia a ese espacio antes íntimo y personal, se encarga de avisarnos con días de anticipación que x contacto cumplirá años y que debemos recordar felicitarlo. No importa si jamás hemos cruzado palabra con el susodicho, si no nos conocemos en persona, es más aunque ni siquiera recordemos porque lo tenemos entre nuestros contactos,  o cual es la razón de que él nos considere amigos.

 

4.

La etiqueta virtual se ha convertido en una carga más, tal vez incluso en hipocresía, porque ahí estamos enviando un mensaje de felicitación al contacto al que sólo cada año recordamos, y entre más felicitaciones acumula ese contacto más presionados nos sentimos de hacerlo, porque si X ya le ha deseado lo mejor de lo mejor a Y, como es posible que uno (Z, A, M…) no lo haya hecho.

 

5.

O caso contrario, es nuestro cumpleaños y nuestro muro comienza a llenarse de felicitaciones. Se reciben los parabienes de ese o esa, que ya alguien tuvo a bien enterarnos estuvo hablando mal de nosotros, y nos desea lo mejor de lo mejor; de los amigos de la primaria, que en 20 años jamás los has visto, peor que padre aún se acuerdan de ti, a veces incluso de tu primera novia, o de aquella aventura que…  El cumpleaños es un evento público, casi casi una efeméride.

 

6.

Un año ajuste mis preferencias para que Facebook no avisara de mi cumpleaños. Fue catastrófico, ninguno de mis contactos lo recordó. Y para que negarlo uno también tiene su ego.

 

7.

Desde entonces sólo felicito a contactos que realmente aprecio.

 

8.

Más de alguno ha decidido dejar de ser mi amigo porque olvidé felicitarlo.

 

9.

Aún me sorprende la capacidad de estas redes de convertir la convivencia humana en una (tele)novela en la que los actores sobreactúan la alegría, la pena, el amor, con tags superlativos que están dejando vacía la comunicación humana.

10 Book Challenge

Para mi todo comenzó con un post de Rodolfo JM. No es que me invitara particularmente a mí, pero decía que un amigo lo había retado y le parecía un ejercicio divertido, y que invitaba al que quisiera a hacerlo: listar 10 libros que fueran por alguna razón (eso no importaba) importantes en la vida de uno. Me dije que tenía que hacerlo y por si no bastara, conforme el reto se convirtió en trend topic, varios amigos me retaron a publicar la mentada lista.

Pareciera fácil, pero de qué manera conjugar el hacer una lista con los 10 títulos más significativos pero no necesariamente los mejores. Creo que la mayoría simplemente se dejo fluir, los primeros que llegaron a la mente en un orden aleatorio sin aparente sentido, o por contraparte, con la idea de que por ser los más rápidos de recordar eran los más importantes.

Creo que somos lectores de corto plazo.

Curioso también como iban reaccionando los diferentes contactos de mi Facebook, principalmente aquellos que tienen una relación directa con la lectura, ya sea porque escriben, son editores, o se encuentran inmiscuidos en una actividad relacionada con las letras. Algunos se disculparon por la grosería de no responder, otros argumentaron que se trataba de una ociosidad, de un sinsentido, unos más alegaron que a nadie más le podrían interesar los libros que a uno le importan, incluso varios intentaron pasarse de creativos y dieron rienda suelta a su afán cómico listando una serie de libros que supongo intentaban sacar una sonrisa en el posible lector.

Se suponía que eran diez libros importantes pero parecía más una lista de gustos culposos.

A fin de cuentas como yo padezco de todos los males anteriores, convierto algo tan sencillo como lo haces es hacer una droplist, en todo un post explicativo.

Comparto pues la extended versión, la breve, por supuesto de seguro ya la leyeron en Facebook.

1. La Iliada – Homero

(Muchos años después me enamore de la versión, pastiche dicen algunos, de Dan Simmons en Illion y Olimpo)

2. La esfinge de los hielos (El capitan Hatteras, La isla misteriosa) – Julio Verne

(La esfinge de los hielos me dio mi primera lección de metaliteratura, Julio Verne continuando la historia de Arthur Gordon Pym de Poe.)

2. Casa de Sí – Raúl Bañuelos

(Sin este libro, no hubiera existido para mi Paz, Sabines, Talens, Muzio, Alessi… en pocas palabras ningún poeta.)

3. La metáfora y lo sagrado – Héctora A. Murena

(El libro que me enseñó que el silencio es fundamental en la poesía y que la poesía sin ser religión tienen un mucho de sagrado. Lo mejor: con un lenguaje inteligible)

5. Rayuela / cuentos – Julio Cortázar

(Lugar común probablemente, pero éstas obras de Cortázar me abrieron las puertas de la percepción literaria)

4. El arco y la lira / Corriente alterna / La llama doble – Octavio Paz

(Después del libro de Murena vino el descubrimiento de Paz. Fui de los que lo denostaba sin leerlo. En cuanto SÍ lo leí descubrí lo equivocado que estaba, lo fácil que es repetir lo dicho por otros sin probar antes el supuesto veneno.)

5. Vurt – Jeff Noon

(Ciencia ficción, video juegos, metaliteratura… ¿qué más le podía pedir al steam punk?)

6. Tokio ya no nos quiere – Ray Loriga

(Después de este libro recordar ya nunca volvió a ser igual. El futuro ya era pasado. El vacío se asentaba. )

7. Los detectives salvajes – Roberto Bolaño

(Otro lugar común, sin duda. Mi capítulo favorito, aquel del encuentro de Octavio Paz con Ulises Lima en el parque hundido de la ciudad de México. La literatura dejó de ser el lugar de las vacas sagradas para convertirse en el escenario donde uno puede pastar con ellas. )

8. Experimentos con la verdad – Paul Auster

(MI blog se llama así en ¿homenaje? a este libro, que en realidad es una recopilación de textos sobre la escritura y principalmente el azar y la casualidad. )

9. El señor de los anillos (Trilogía) – JRR Tolkien

(Se lo debo por supuesto a Peter Jackson. Su película puso en mi camino los tres libros. Fue increíble. MI idea de lo que era “fantasía” se tuvo que replantear después de leerlo.)

10. Tokio Blues – Haruki Murakami

(Murakami se ha desgastado, pero en su momento, Tokio Blues fue de esas obras que llega en el momento justo para que sus palabras te hagan nudo en la garganta y te enamores y sufras con los protagonistas.)

Lo interesante pues de esta lista es que me llevó a reflexionar sobre mis lecturas y como la vida las va nutriendo o tal vez por el contrario, cada libro va llegando cuando lo vamos necesitando, si uno sabe leer, por supuesto.

Aclaración no pedida…

Todo comenzó en domingo...

Escribir.

El deseo. ¿Hace cuánto empezó? ¿2003? La edad de oro de los blogs. El star system de los blogs.

En el principio la oportunidad de ensayar en línea las ideas. La época de las moleskine. De los versos inspirados. De la libertad y los tropiezos. De la fiesta. Escribir creyendo que era una manera de acercarse al mundo. De compartir. Juventud. Ingenuidad.

Y sin embargo la idea de una promesa futura.

Después, la crónica, el reporte de las fiestas, de las reuniones con amigos, el retrato chusco. La radiografía de las penas y las alegrías.  Escritura automática. Dejarse llevar por la corriente.

La duda.

El intento.

Botellas al mar colmadas de reseñas de libros, de comentarios de cine, de nuevos autores. Señales ¿de radio? lanzadas al vació. Satélite.

“Is anybody out there?”

Mejor colgar antes de comenzar a publicar imágenes de gatos.

Guión

Close up

Correo electrónico, alguien pregunta: ¿ya no has actualizado tu blog, por qué?

Panorámica

La ciudad desde una azotea, es la hora no precisa en que la noche toma forma, en el horizonte un ligero resplandor solar, de fondo el rumor de los autos en una avenida que no se alcanza a ver y sonido de grillos

Fade out

Close up

Despertador digital. Alarma activa.

Zoom out

Habitación con luces apagadas. Luz matinal se cuela por las ventanas.

Disolvencia.

Un escritorio y una computadora encendida. En el monitor una plantilla de wordpress abierta. Unas manos sobre el teclado. La página se actualiza. Junto a la computadora una taza de café humeante.

Ya es de día.

 

 

 

Saludar con sombrero ajeno

Un espacio virtual, tan virtual que se diluye.

La leyenda de un futbolista que intenta regresar una vez a la cancha tras meses, quizá años de estar en retiro y por supuesto con sobre peso.

A falta de palabras con el arte suficiente saludar con el sombrero ajeno de alguien que se levanta cada día para invariablemente escribir. La disciplina férrea como una manera, para quien la tope, de alcanzar alguna meta. Y yo me quedo con las palabras de José Miguel Tomasena al recibir el Premio Nacional de Cuento INBA-SLP 2013 (y las robo, perdón homenajeo, al citarlas en este blog), porque me parecen sinceras, porque de entre muchos discursos vacíos de autores de prestigio estas ideas las siento más cercanas a mis ideas. Esperemos ahora poder leer el libro y más cosas de Tomasena.

Hola a todos. Buenas noches.

Me siento muy contento de estar aquí.

Gracias al INBA y a la Secretaría de cultura de San Luis Potosí. Gracias también a Bernardo Esquinca, Alberto Chimal y Armando Vega-Gil, escritores a los que admiro mucho, por haber juzgado mi trabajo y por haber escrito palabras tan gentiles sobre mi libro.

Dice Enrique Vila-Matas que cuando era joven, vio a André Malraux y dijo: yo quiero ser escritor. El problema era que, para ser escritor, había que escribir. Después descubrió que no bastaba con escribir, sino que había que escribir muy bien. Y más tarde, que entre escribir muy bien y ser Kafka o Borges, había un abismo. Me gusta pensar en este texto de Vila-Matas ahora para situar este premio en perspectiva. Es cierto que por primera vez hay un motivo sólido en mi curriculum para que yo pueda recibir el título de escritor, como ya soy periodista, profesor o papá.

Durante los últimos seis años, he procurado –con mayor o menor éxito, según la temporada– levantarme temprano y escribir. En cafeterías o en mi estudio; en papel o en computadora, me he dedicado a ordenar palabras, frases, párrafos, durante una hora y media. (Así es que debería agradecer en primer término a Alicia, mi esposa, que ha tenido que padecer los timbrazos de mi despertador).

En el hábito de la escritura he encontrado una satisfacción enorme, que me ha enseñado a mirar de otro modo, a elegir las palabras, a descubrir detalles que no era capaz de percibir, a descubrirme a través de las criaturas y situaciones que invento.

Soy escritor porque escribo. No por los premios, ni por los cheques, ni porque eventualmente mi nombre aparezca en la portada de un libro. Soy escritor porque realizo un acto cotidiano, que consiste en ordenar palabras, frases, párrafos, como lo realizaron cientos de colegas que enviaron manuscritos a este concurso y que no ganaron.

Quiero detenerme en este hecho, que me parece milagroso, revolucionario, porque obedece a una lógica que rebasa la literatura y que me parece central para este país. Me refiero al hecho de que miles, millones de personas, dediquemos nuestro tiempo, nuestra vida, a actividades que nos apasionan, robándole tiempo al tiempo.

Algunos escribimos, leemos; otros rescatan perros, coleccionan timbres postales, juegan Magic, se disfrazan como personajes de Star Wars, enchulan sus coches, hacen grafitis, programan software libre, organizan paseos en bici, trabajan como voluntarios en hospitales, parroquias, ONG’s, forman grupos de rock de cochera que suenan espantoso, corren en el parque, juegan futbol, suben video-tutoriales a Youtube, hacen huertos urbanos, reparten la comunión, militan en organizaciones políticas que nunca ganarán nada, dibujan comics, organizan fiestas patronales, hacen tortas para los migrantes, escalan montañas, bordan por la paz.

Nadie nos paga. Nadie nos obliga. No esperamos más recompensa que la satisfacción propia de la actividad. Lo hacemos porque nos gusta, porque nos late, porque sí. Cuando actuamos de este modo, porque sí, trascendemos las obligaciones morales, las imposiciones del mercado, las penurias del trabajo asalariado. Cuando actuamos así, somos libres.

¿Será que nuestra tragedia nacional, tapizada de cadáveres y fosas clandestinas, niños sicarios, colgados, encajuelados, levantados, decapitados, desaparecidos, enajenados en maquiladoras de luces siniestras, tiene que ver con la imposibilidad de construir un país en el que la gente pueda hacer lo que le gusta, y al hacerlo, ser quien quiere ser?

Siempre estaré agradecido con mis primeros lectores, los que leyeron estos y otros textos en sus fases embrionarias. Nadie les pagó, nadie los obligó. Lo hicieron porque sí, porque me aprecian, porque quisieron: Carlos Postlethwaite, Victor Ortiz Partida, Lizeth Arámbula, Antonio Ortuño, Janny Amaya, Tomás Blanco, mis hermanos Pablo y Andrea, y por supuesto, Alicia, mi esposa.

Espero que todo lo que venga para mi después de este premio me permita encontrarme con otros hombres y mujeres libres que se dedican a hacer lo que en el fondo me gusta más: leer. He trabajado en soledad durante muchos años. Es tiempo de que mis cuentos viajen, sigan su curso, se encuentren con sus lectores.

Muchas gracias.

 

Si quieren conocer más del autor, pueden visitar su espacio en facebook: https://www.facebook.com/jmtomasena

Porque el hecho fundamental de todos es que vivimos un tiempo, pero moriremos dentro de no mucho. Ese hecho es la auténtica causa esencial de nuestra rabia, dolor y desesperación. Y uno puede huir de él o, mediante el amor, puede aceptarlo.

Cuando te quedas en tu habitación y te encolerizas o adoptas una actitud de desdén o te encoges de hombros [...] el mundo y sus problemas  te intimidan de manera extraordinaria. Pero cuando sales y estableces una relación real con personas reales, o incluso con animales reales, existe el peligro muy real de acabar queriendo a algunos de ellos. Y a saber que puede ocurrirte entonces…

Jonathan Franzen

“El dolor no os matará” en Más afuera

Incertidumbre

Pues nada, que sigo sin encontrar el “tema” adecuado para mi blog.

Se aceptan sugerencias.

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