Experimentos con la verdad

Literatura, Libros, Autores, Diseño, Música, Cine, Edición

Invitación a lectura en Santa Cecilia

Lectura de narrativa

Del menú cinematográfico del fin de semana

Una ciudad se queda sin combustible fósil, sus habitantes son atrapados por el pánico de no poder usar sus automóviles, el desenlace es bastante predecible.

Tanto se habló del fin del mundo que finalmente este llega por la puerta de atrás, entre notas de guerra, de violencia y deportivas, disfrazado de enfermedad mortal. El pánico se desata cuando la gente comienza a morir en el país con más infraestructura sanitaria. Se cierran las fronteras pero nada detiene el avance de ese enemigo invisible.

El país es una bomba a punto de estallar por los desaciertos de sus gobernantes, por las grandes diferencias económicas entre los habitantes, por la descomposición del tejido social y porque la violencia parece apoderarse de todos los ámbitos de esa nación. En este escenario desaparece un camión repleto de estudiantes. La autoridad pretende que no sucede nada pero poco a poco el rumor se extiende. Los han asesinado. Se prepara un paro nacional y el final, este sí, es impredecible.

¿Y si esto no fueran tres guiones diferentes sino una sola película? ¿Y si no fuera película sino la vida real?

#MercadoLiterario

#MercadoLiterario

 

 

La editorial  Paraíso perdido, de la cual soy el coordinador editorial,  junto con otros sellos locales, participarán en el #MercadoLiterario organizado en el Café Palíndromo. Así que desde el día de hoy, martes 14, y hasta el jueves 16 si pasan por el café podemos charlar, pero también es una buena oportunidad para que conozcan buena parte de la producción editorial de Guadalajara, y por qué no, para que se lleven algún libro a casa. Más información en el sitio oficial de Paraíso perdido.

 

En tiempos modernos, el papel del sufridor ejemplar ha acabado siendo interpretado por artistas. Quienes no son artistas dependen de éstos para dar forma placentera a las experiencias centrales del hecho de ser humano, y por eso mismo los valoran tanto. Al mismo tiempo, los artistas son objeto de resentimiento, a veces incluso a niveles homicidas, por la dudosa naturaleza de su carácter moral y porque hacen aflorar a la conciencia verdades dolorosas respecto a las cuales los artistas lo enloquecen a uno

De Más afuera de Jonathan Franzen

Nunca he sido bueno para las selfies

Selfie y copa de tinto

Admiro a las personas que pueden compartir sin problemas lo que son. Y no me refiero a sus creaciones. Me refiero a mostrarse tal cual. Desnudas. Compartir las autofotos de sus momentos más íntimos, o casi. Me declaro voyeur, fan de esos blogs, de esos espacios en flicker y reconozco mi incapacidad para hacer lo mismo. Envidia. O en todo caso me agrada estar del otro lado, el voyeur, ese lado b cada vez más en aparente desuso. Se sabe, la corrección política. Porque a fin de cuentas el selfie no incluye a segundos o terceros. Es uno mismo contra uno mismo.

Aqui reculo y digo, ok, no sólo me gusta mirar las fotos (claro, hipotético lector, vas a pensar que me gana la corrección política, no te culpo), admiro también a los que escriben de sus vidas con un desenfado que desearía para mi, tal vez no para mi vida, pero si para un hipotético texto, para la gran novela que uno dice tener siempre bajo la manga, en el buró, en la parte más oculta del disco duro, junto a su pornografía.

Por otro lado, lo mío, lo mío es mirar, pero no como espectador, también como participante. Venga el arma, el disparador, la lente, la cámara. Usted sólo mire o no mire. Déjese llevar por el momento. Ilumine su rostro (o no).

Pero hoy voy a cambiar… (en realidad se hace lo que se puede) y brindo por todo lo anterior y por lo desconocido, por lo que ha venido, por lo que ignoro… y lo intento con un esbozo de autorretrato. Incompleto, por supuesto.

 

 

Esa sensación de querer permanecer fuera de la rutina…

Desde el acantilado... el mar

9 apuntes sobre Facebook y los cumpleaños

Un brindis por el del cumpleaños

 

1.

No soy fan de Facebook, pero lo uso de vez en diario  (como la gran mayoría, supongo), y en ocasiones me da por mirar en retrospectiva la manera en que los usos y costumbres han cambiado desde la aparición de las redes sociales, principalmente ésta. Me centraré en los cumpleaños, tal vez porque es septiembre y el ciclo de libra se aproxima.

 

2.

Antes de la aparición de esta red, eran contados los que se acordaban de tu onomástico. Ni uno estaba esperando que lo recordaran. Probablemente te llamaran tus parientes más cercanos (la tía más querida, la madrina), en la escuela tu mejor amigo te felicitaba, tu chica (si tenías) y todo concluía en una reunión con los amigos más cercanos.

 

3.

Ahora la red social, esa metiche a la que hemos dado accesso por voluntad propia a ese espacio antes íntimo y personal, se encarga de avisarnos con días de anticipación que x contacto cumplirá años y que debemos recordar felicitarlo. No importa si jamás hemos cruzado palabra con el susodicho, si no nos conocemos en persona, es más aunque ni siquiera recordemos porque lo tenemos entre nuestros contactos,  o cual es la razón de que él nos considere amigos.

 

4.

La etiqueta virtual se ha convertido en una carga más, tal vez incluso en hipocresía, porque ahí estamos enviando un mensaje de felicitación al contacto al que sólo cada año recordamos, y entre más felicitaciones acumula ese contacto más presionados nos sentimos de hacerlo, porque si X ya le ha deseado lo mejor de lo mejor a Y, como es posible que uno (Z, A, M…) no lo haya hecho.

 

5.

O caso contrario, es nuestro cumpleaños y nuestro muro comienza a llenarse de felicitaciones. Se reciben los parabienes de ese o esa, que ya alguien tuvo a bien enterarnos estuvo hablando mal de nosotros, y nos desea lo mejor de lo mejor; de los amigos de la primaria, que en 20 años jamás los has visto, peor que padre aún se acuerdan de ti, a veces incluso de tu primera novia, o de aquella aventura que…  El cumpleaños es un evento público, casi casi una efeméride.

 

6.

Un año ajuste mis preferencias para que Facebook no avisara de mi cumpleaños. Fue catastrófico, ninguno de mis contactos lo recordó. Y para que negarlo uno también tiene su ego.

 

7.

Desde entonces sólo felicito a contactos que realmente aprecio.

 

8.

Más de alguno ha decidido dejar de ser mi amigo porque olvidé felicitarlo.

 

9.

Aún me sorprende la capacidad de estas redes de convertir la convivencia humana en una (tele)novela en la que los actores sobreactúan la alegría, la pena, el amor, con tags superlativos que están dejando vacía la comunicación humana.

10 Book Challenge

Para mi todo comenzó con un post de Rodolfo JM. No es que me invitara particularmente a mí, pero decía que un amigo lo había retado y le parecía un ejercicio divertido, y que invitaba al que quisiera a hacerlo: listar 10 libros que fueran por alguna razón (eso no importaba) importantes en la vida de uno. Me dije que tenía que hacerlo y por si no bastara, conforme el reto se convirtió en trend topic, varios amigos me retaron a publicar la mentada lista.

Pareciera fácil, pero de qué manera conjugar el hacer una lista con los 10 títulos más significativos pero no necesariamente los mejores. Creo que la mayoría simplemente se dejo fluir, los primeros que llegaron a la mente en un orden aleatorio sin aparente sentido, o por contraparte, con la idea de que por ser los más rápidos de recordar eran los más importantes.

Creo que somos lectores de corto plazo.

Curioso también como iban reaccionando los diferentes contactos de mi Facebook, principalmente aquellos que tienen una relación directa con la lectura, ya sea porque escriben, son editores, o se encuentran inmiscuidos en una actividad relacionada con las letras. Algunos se disculparon por la grosería de no responder, otros argumentaron que se trataba de una ociosidad, de un sinsentido, unos más alegaron que a nadie más le podrían interesar los libros que a uno le importan, incluso varios intentaron pasarse de creativos y dieron rienda suelta a su afán cómico listando una serie de libros que supongo intentaban sacar una sonrisa en el posible lector.

Se suponía que eran diez libros importantes pero parecía más una lista de gustos culposos.

A fin de cuentas como yo padezco de todos los males anteriores, convierto algo tan sencillo como lo haces es hacer una droplist, en todo un post explicativo.

Comparto pues la extended versión, la breve, por supuesto de seguro ya la leyeron en Facebook.

1. La Iliada – Homero

(Muchos años después me enamore de la versión, pastiche dicen algunos, de Dan Simmons en Illion y Olimpo)

2. La esfinge de los hielos (El capitan Hatteras, La isla misteriosa) – Julio Verne

(La esfinge de los hielos me dio mi primera lección de metaliteratura, Julio Verne continuando la historia de Arthur Gordon Pym de Poe.)

2. Casa de Sí – Raúl Bañuelos

(Sin este libro, no hubiera existido para mi Paz, Sabines, Talens, Muzio, Alessi… en pocas palabras ningún poeta.)

3. La metáfora y lo sagrado – Héctora A. Murena

(El libro que me enseñó que el silencio es fundamental en la poesía y que la poesía sin ser religión tienen un mucho de sagrado. Lo mejor: con un lenguaje inteligible)

5. Rayuela / cuentos – Julio Cortázar

(Lugar común probablemente, pero éstas obras de Cortázar me abrieron las puertas de la percepción literaria)

4. El arco y la lira / Corriente alterna / La llama doble – Octavio Paz

(Después del libro de Murena vino el descubrimiento de Paz. Fui de los que lo denostaba sin leerlo. En cuanto SÍ lo leí descubrí lo equivocado que estaba, lo fácil que es repetir lo dicho por otros sin probar antes el supuesto veneno.)

5. Vurt – Jeff Noon

(Ciencia ficción, video juegos, metaliteratura… ¿qué más le podía pedir al steam punk?)

6. Tokio ya no nos quiere – Ray Loriga

(Después de este libro recordar ya nunca volvió a ser igual. El futuro ya era pasado. El vacío se asentaba. )

7. Los detectives salvajes – Roberto Bolaño

(Otro lugar común, sin duda. Mi capítulo favorito, aquel del encuentro de Octavio Paz con Ulises Lima en el parque hundido de la ciudad de México. La literatura dejó de ser el lugar de las vacas sagradas para convertirse en el escenario donde uno puede pastar con ellas. )

8. Experimentos con la verdad – Paul Auster

(MI blog se llama así en ¿homenaje? a este libro, que en realidad es una recopilación de textos sobre la escritura y principalmente el azar y la casualidad. )

9. El señor de los anillos (Trilogía) – JRR Tolkien

(Se lo debo por supuesto a Peter Jackson. Su película puso en mi camino los tres libros. Fue increíble. MI idea de lo que era “fantasía” se tuvo que replantear después de leerlo.)

10. Tokio Blues – Haruki Murakami

(Murakami se ha desgastado, pero en su momento, Tokio Blues fue de esas obras que llega en el momento justo para que sus palabras te hagan nudo en la garganta y te enamores y sufras con los protagonistas.)

Lo interesante pues de esta lista es que me llevó a reflexionar sobre mis lecturas y como la vida las va nutriendo o tal vez por el contrario, cada libro va llegando cuando lo vamos necesitando, si uno sabe leer, por supuesto.

Aclaración no pedida…

Todo comenzó en domingo...

Escribir.

El deseo. ¿Hace cuánto empezó? ¿2003? La edad de oro de los blogs. El star system de los blogs.

En el principio la oportunidad de ensayar en línea las ideas. La época de las moleskine. De los versos inspirados. De la libertad y los tropiezos. De la fiesta. Escribir creyendo que era una manera de acercarse al mundo. De compartir. Juventud. Ingenuidad.

Y sin embargo la idea de una promesa futura.

Después, la crónica, el reporte de las fiestas, de las reuniones con amigos, el retrato chusco. La radiografía de las penas y las alegrías.  Escritura automática. Dejarse llevar por la corriente.

La duda.

El intento.

Botellas al mar colmadas de reseñas de libros, de comentarios de cine, de nuevos autores. Señales ¿de radio? lanzadas al vació. Satélite.

“Is anybody out there?”

Mejor colgar antes de comenzar a publicar imágenes de gatos.

Guión

Close up

Correo electrónico, alguien pregunta: ¿ya no has actualizado tu blog, por qué?

Panorámica

La ciudad desde una azotea, es la hora no precisa en que la noche toma forma, en el horizonte un ligero resplandor solar, de fondo el rumor de los autos en una avenida que no se alcanza a ver y sonido de grillos

Fade out

Close up

Despertador digital. Alarma activa.

Zoom out

Habitación con luces apagadas. Luz matinal se cuela por las ventanas.

Disolvencia.

Un escritorio y una computadora encendida. En el monitor una plantilla de wordpress abierta. Unas manos sobre el teclado. La página se actualiza. Junto a la computadora una taza de café humeante.

Ya es de día.

 

 

 

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